Diarios, Alejandra Pizarnik.
viernes, 23 de agosto de 2013
"A esa persona la hubiera bastado mirarla un segundo con ternura, o
estrecharle la mano con más fuerza, o decirle Alejandra con un poco de
calor en la voz. Pero esa persona no quiso o tal vez no se dio cuenta
del inmenso poder de esos pequeños actos suyos. O tal vez sí se dio
cuenta y justamente por eso los reprimió".
martes, 20 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Modus operandi
ELLA
Pareciera que las cosas comienzan a ordenarse.
Ya puedo estudiar.
La cabeza no se me dispara hacia esos sitios horribles.
Aunque cada tanto,
cuando me confío demasiado y digo que las cosas empiezan a estar mejor,
de golpe
vuelvo a sentir en mi garganta los pellizcos… de la humillación.
Sigo sin entender por qué lo hizo.
Qué necesidad tenía de engañarme.
Si desde el principio nos habíamos comprometido a la franqueza
por sobre todas las cosas.
¡Imbécil! ¡Más que imbécil!
Me dan ganas de matarlo. De que desaparezca.
De arrancarle el corazón, a mordiscos.
Además él tampoco se lo puede explicar.
Ahora viaja por el mundo y me manda postales todos los días
y yo las tiro sin leerlas.
No, no quiero perdonarlo.
Tenerlo al lado sólo acrecentaría más mi paranoia.
Últimamente siento que me observan.
Que me estudian.
Adonde voy me acompaña esa sensación.
A veces me dan ganas de preguntarle, a ese voraz cardumen de ojos,
si pasé el examen.
Si aprobé con un puntaje digno.
Hay miradas tan devastadoras, que me dejan en la intemperie, paralizada.
Sin siquiera poder parpadear.
Aquí, por suerte tengo mis libros donde sumergirme.
No hay nada que odie más que levantar la vista
y descubrir algún espía.
In fraganti.
Siento que me despojan de mi intimidad.
Sin ningún derecho.
Mi AMIGA dice que ojalá le pasara algo parecido.
Que no sabe lo que es sentir que las miradas se detengan sobre su cuerpo.
Que siempre siguen de largo, como si ella fuera parte del decorado.
Ayer me hizo notar como un hombre me miraba con insistencia.
Cuando finalmente levanté los ojos, me sorprendí. ..
No pude evitar sonreírme.
Luego rápidamente bajé la vista… reconozco que me tomó desprevenida.
Mi boca se relajó sin más.
Sin que me diera cuenta.
La vida da sorpresas.
Cuando salía de acá, estaba en la puerta.
Creo que… esperándome.
Tenía un brazo enyesado y en la otra mano varios libros.
Al pasar junto a mí, se le cayó uno.
Estoy segura que fue a propósito, para provocar algún acercamiento.
Algún contacto.
Yo al verlo así, estuve a punto de ayudarlo.
Iba a levantárselo… cuando apareció mi AMIGA.
No quise que ella me viera en esa actitud.
Seguí de largo.
Mientras me alejaba sentí su mirada perforando mi nuca.
Y esta vez no me molestó.
Al contrario.
Hasta sentí un poco de excitación.
Temblores en el estómago.
¿Lo volveré a ver? Sí, sé que sí.
Seguramente mañana mismo.
Por su actitud imagino que EL también sintió algo especial.
Tengo que estar alerta…
No quiero sufrir más.
No quiero nada que me acerque al dolor.
Necesito confiar
Su mirada era tan franca. Casi… vulnerable.
Ojalá me ayude a olvidar.
En realidad, ya lo está haciendo.
Porque si soy honesta, en este preciso instante, lo que más me angustia,
mucho más que la desilusión,
es pensar que a lo mejor la vida no me da otra oportunidad.
Y que yo a ésta,
no sé por qué, decidí dejarla pasar.
No. No.
Mejor no pensar que hay elecciones que definen una vida.
Para siempre.
Al final nadie está conforme con su suerte.
Lo peor es que ni se da cuenta.
Yo tengo que decirle todo.
A veces se sorprende.
Y también se enoja
Dice que las miradas le roban el alma.
Que la quieren poseer.
Ojalá alguien me quisiera poseer a mi , y no sólo con la mirada.
Siempre es igual, mientras ELLA estudia, yo observo.
Invariablemente aparece alguien que termina descubriéndola.
Y cuando sucede, esos ojos ya no pueden continuar su recorrido.
Y si lo hacen, es sólo por unos pocos segundos.
Se ve que algo de ELLA les impregna las retinas.
Se les mete adentro de los párpados.
Porque siempre vuelven.
Siempre vuelven a mirarla.
Nunca falla.
A veces apuesto a que va a ser distinto.
Pero no, el rito se cumple, obsesivamente.
No termino de entender qué es lo que les atrae tanto de ELLA .
Mentira. Sí entiendo.
Y es que parece estar siempre en otro lado.
Ausente.
Con la boca apenas entreabierta y la mirada perdida.
Los hombres se vuelven locos deseándola
y ELLA sólo piensa como hacer para sacarse mejores notas.
Para subir el puntaje..
El novio terminó engañándola por eso.
SÍ, la engañó… pero la quería con locura.
Odio admitirlo.
"Inasible", así me dijo que era.
"Inasible… creés que la tenés, pero no. Se te va. Y no podés hacer nada.
Por eso él se prendió a mí como una garrapata.
Para consolarse.
"Vos sos tan consistente. Se puede contar con vos… en cambio ELLA
me vuelve loco. Me hace sufrir."
Tuvimos sexo varias veces.
El, con mucha culpa, que afortunadamente, no le impidió ninguna erección.
Yo disfrutando el doble.
Por mí y por ELLA, que nunca se entera de nada.
Ni siquiera que yo también existo, además de ser su lazarillo.
Pero como todo lo bueno, no duró mucho.
En un ataque de imbecilidad, él le contó que la engañaba…
ELLA nunca preguntó con quién.
En realidad no le preguntó más nada.
Dejó de hablarle.
Como si no existiera.
De un minuto para el otro.
Lo mató. O casi.
El se tomó treinta somníferos, pero lo agarraron a tiempo.
Le hicieron un lavaje de estómago y los padres lo enviaron de viaje
para que se distraiga.
Ahora yo volví a ser su cable a tierra.
No parece sufrir.
No, no parece sufrir.
Es más, parece que yo lo extrañara más a él, que ELLA.
Y seguramente es así.
No me arrepiento.
No, no me arrepiento.
Todo lo volvería a hacer del mismo modo.
No conozco la culpa ni el remordimiento.
No puedo darme esos lujos.
Ayer pasó algo especial.
Por primera vez la vi interesada en un desconocido.
Un hombre joven, que tenía un yeso en el brazo y que por el aspecto,
era rata de biblioteca.
Lo más llamativo eran sus ojos, tan azules y fríos, que costaba mirarlos.
Aunque a ELLA parece que no.
Porque no sólo lo miró, sino que también le sonrío.
Y si yo no hubiera aparecido…
Si yo… no hubiera… aparecido…seguramente… se hubieran ido… juntos.
Porque estaban… a punto.
El … la miraba embobado… y esta vez ELLA… no miraba el piso.
Yo no sabía si interrumpir o no…
pero pensé, ¿acaso la mosquita muerta no interrumpió lo mío?
Definitivamente.
Mientras nos alejábamos, la escuché tararear.
Disimulaba, pero se la veía contenta.
Seguramente tiene esperanzas de ser la elegida.
Y seguramente lo es.
Si, nunca falla.
¡Qué… molesto!… ¡es odioso querer estar siempre en su lugar!
¡Detesto sentir eso! ¡La detesto!
Muchas veces deseo que deje de existir… ¡qué desaparezca!
Que nadie más pueda mirarla
Que no puedan descubrirla.
¡Les arrancaría los ojos a todos!
Pero como eso no es posible, prefiero tenerla cerca.
Controlarla.
Es triste reconocerlo, pero a través de ELLA
pareciera que las oportunidades también me eligen a mí.
De rebote.
Pero me eligen.
De todos modos, la vida da sorpresas.
Ni la mala ni la buena suerte duran
para siempre.
Si yo fuera EL… si yo fuera EL… después de tantos meses…
ya habría elegido.
Estaría entusiasmado ante la perspectiva.
Inquieto, ilusionado.
¿Probaría en un espacio nuevo? No, no es necesario.
La clave es conocer bien el escenario, como si fuera la propia casa.
Entradas. Salidas. Escaleras. Pasillos. Interruptores de luz. Horarios.
Hay que aprovechar los días de semana.
Hay más actividad.
Ayuda a perderse en la multitud.
Ser uno más.
No llamar la atención.
Claro que siempre hay una excepción.
EL sí quiere llamar mi atención.
La necesita.
Y yo necesito que EL sepa que no está solo.
Nos enviamos señales.
Va dejando migas tras de sí.
Sabe que lo voy a ayudar a encontrar el camino a casa.
De todos modos los dos sabemos cuando la cacería va a comenzar.
Se huele. En el aire.
Se siente. En la sangre.
En el estómago.
Un agujero vibrando en el estómago.
Mi cerebro comienza a funcionar de otra manera.
Irrumpen imágenes.
A veces hasta distingo el lugar.
Interfiere en mi vida.
Se anuncia.
Esta ahí, parado, esperando, en la puerta.
La veo…
ELLA SE DETIENE FRENTE A EL.
EL BAJA LENTEMENTE SU BRAZO.
ELLA FINALMENTE LEE LO QUE ESTA ESCRITO EN EL YESO. SONRIE, SIN LEVANTAR LA VISTA.
EL PERMANECE INMOVIL. SU RESPIRACION COMIENZA A AGITARSE.
Lo veo… Lo veo…
Cada vez me acerco más.
Se acerca más.
Ya puedo distinguir su olor.
A animal cebado.
Se confunde tanto con el mío que me enferma.
Sé todo lo que va a hacer pero no puedo evitarlo.
Por más que quiera no puedo, no quiero evitarlo.
El juego terminaría
para siempre.
No quiero nada que me acerque al dolor.
Necesito confiar.
¡Qué bello es!
Ojalá esta vez la belleza permanezca para siempre.
En mi búsqueda… siempre espero encontrar una mujer
que me hable de su vida, con satisfacción.
Que me relate historias con la mirada brillante… la voz contundente.
Que me diga que todo lo volvería a hacer del mismo modo.
Sin arrepentirse de nada.
Que no conoce la culpa ni el remordimiento.
Y quiero que lo diga mirándome a los ojos.
Como si estuviera experimentando el último minuto de su vida.
Pero no.
Lo intento una y otra vez y sólo encuentro animalitos asustados.
Al final nadie esta conforme con su suerte.
ELLA LEVANTA LA VISTA. SONRIE.
La vida da sorpresas…
Pareciera que las cosas comienzan a ordenarse.
Ya puedo estudiar.
La cabeza no se me dispara hacia esos sitios horribles.
Aunque cada tanto,
cuando me confío demasiado y digo que las cosas empiezan a estar mejor,
de golpe
vuelvo a sentir en mi garganta los pellizcos… de la humillación.
Sigo sin entender por qué lo hizo.
Qué necesidad tenía de engañarme.
Si desde el principio nos habíamos comprometido a la franqueza
por sobre todas las cosas.
¡Imbécil! ¡Más que imbécil!
Me dan ganas de matarlo. De que desaparezca.
De arrancarle el corazón, a mordiscos.
Además él tampoco se lo puede explicar.
Ahora viaja por el mundo y me manda postales todos los días
y yo las tiro sin leerlas.
No, no quiero perdonarlo.
Tenerlo al lado sólo acrecentaría más mi paranoia.
Últimamente siento que me observan.
Que me estudian.
Adonde voy me acompaña esa sensación.
A veces me dan ganas de preguntarle, a ese voraz cardumen de ojos,
si pasé el examen.
Si aprobé con un puntaje digno.
Hay miradas tan devastadoras, que me dejan en la intemperie, paralizada.
Sin siquiera poder parpadear.
Aquí, por suerte tengo mis libros donde sumergirme.
No hay nada que odie más que levantar la vista
y descubrir algún espía.
In fraganti.
Siento que me despojan de mi intimidad.
Sin ningún derecho.
Mi AMIGA dice que ojalá le pasara algo parecido.
Que no sabe lo que es sentir que las miradas se detengan sobre su cuerpo.
Que siempre siguen de largo, como si ella fuera parte del decorado.
Ayer me hizo notar como un hombre me miraba con insistencia.
Cuando finalmente levanté los ojos, me sorprendí. ..
No pude evitar sonreírme.
Luego rápidamente bajé la vista… reconozco que me tomó desprevenida.
Mi boca se relajó sin más.
Sin que me diera cuenta.
La vida da sorpresas.
Cuando salía de acá, estaba en la puerta.
Creo que… esperándome.
Tenía un brazo enyesado y en la otra mano varios libros.
Al pasar junto a mí, se le cayó uno.
Estoy segura que fue a propósito, para provocar algún acercamiento.
Algún contacto.
Yo al verlo así, estuve a punto de ayudarlo.
Iba a levantárselo… cuando apareció mi AMIGA.
No quise que ella me viera en esa actitud.
Seguí de largo.
Mientras me alejaba sentí su mirada perforando mi nuca.
Y esta vez no me molestó.
Al contrario.
Hasta sentí un poco de excitación.
Temblores en el estómago.
¿Lo volveré a ver? Sí, sé que sí.
Seguramente mañana mismo.
Por su actitud imagino que EL también sintió algo especial.
Tengo que estar alerta…
No quiero sufrir más.
No quiero nada que me acerque al dolor.
Necesito confiar
Su mirada era tan franca. Casi… vulnerable.
Ojalá me ayude a olvidar.
En realidad, ya lo está haciendo.
Porque si soy honesta, en este preciso instante, lo que más me angustia,
mucho más que la desilusión,
es pensar que a lo mejor la vida no me da otra oportunidad.
Y que yo a ésta,
no sé por qué, decidí dejarla pasar.
No. No.
Mejor no pensar que hay elecciones que definen una vida.
Para siempre.
Al final nadie está conforme con su suerte.
Lo peor es que ni se da cuenta.
Yo tengo que decirle todo.
A veces se sorprende.
Y también se enoja
Dice que las miradas le roban el alma.
Que la quieren poseer.
Ojalá alguien me quisiera poseer a mi , y no sólo con la mirada.
Siempre es igual, mientras ELLA estudia, yo observo.
Invariablemente aparece alguien que termina descubriéndola.
Y cuando sucede, esos ojos ya no pueden continuar su recorrido.
Y si lo hacen, es sólo por unos pocos segundos.
Se ve que algo de ELLA les impregna las retinas.
Se les mete adentro de los párpados.
Porque siempre vuelven.
Siempre vuelven a mirarla.
Nunca falla.
A veces apuesto a que va a ser distinto.
Pero no, el rito se cumple, obsesivamente.
No termino de entender qué es lo que les atrae tanto de ELLA .
Mentira. Sí entiendo.
Y es que parece estar siempre en otro lado.
Ausente.
Con la boca apenas entreabierta y la mirada perdida.
Los hombres se vuelven locos deseándola
y ELLA sólo piensa como hacer para sacarse mejores notas.
Para subir el puntaje..
El novio terminó engañándola por eso.
SÍ, la engañó… pero la quería con locura.
Odio admitirlo.
"Inasible", así me dijo que era.
"Inasible… creés que la tenés, pero no. Se te va. Y no podés hacer nada.
Por eso él se prendió a mí como una garrapata.
Para consolarse.
"Vos sos tan consistente. Se puede contar con vos… en cambio ELLA
me vuelve loco. Me hace sufrir."
Tuvimos sexo varias veces.
El, con mucha culpa, que afortunadamente, no le impidió ninguna erección.
Yo disfrutando el doble.
Por mí y por ELLA, que nunca se entera de nada.
Ni siquiera que yo también existo, además de ser su lazarillo.
Pero como todo lo bueno, no duró mucho.
En un ataque de imbecilidad, él le contó que la engañaba…
ELLA nunca preguntó con quién.
En realidad no le preguntó más nada.
Dejó de hablarle.
Como si no existiera.
De un minuto para el otro.
Lo mató. O casi.
El se tomó treinta somníferos, pero lo agarraron a tiempo.
Le hicieron un lavaje de estómago y los padres lo enviaron de viaje
para que se distraiga.
Ahora yo volví a ser su cable a tierra.
No parece sufrir.
No, no parece sufrir.
Es más, parece que yo lo extrañara más a él, que ELLA.
Y seguramente es así.
No me arrepiento.
No, no me arrepiento.
Todo lo volvería a hacer del mismo modo.
No conozco la culpa ni el remordimiento.
No puedo darme esos lujos.
Ayer pasó algo especial.
Por primera vez la vi interesada en un desconocido.
Un hombre joven, que tenía un yeso en el brazo y que por el aspecto,
era rata de biblioteca.
Lo más llamativo eran sus ojos, tan azules y fríos, que costaba mirarlos.
Aunque a ELLA parece que no.
Porque no sólo lo miró, sino que también le sonrío.
Y si yo no hubiera aparecido…
Si yo… no hubiera… aparecido…seguramente… se hubieran ido… juntos.
Porque estaban… a punto.
El … la miraba embobado… y esta vez ELLA… no miraba el piso.
Yo no sabía si interrumpir o no…
pero pensé, ¿acaso la mosquita muerta no interrumpió lo mío?
Definitivamente.
Mientras nos alejábamos, la escuché tararear.
Disimulaba, pero se la veía contenta.
Seguramente tiene esperanzas de ser la elegida.
Y seguramente lo es.
Si, nunca falla.
¡Qué… molesto!… ¡es odioso querer estar siempre en su lugar!
¡Detesto sentir eso! ¡La detesto!
Muchas veces deseo que deje de existir… ¡qué desaparezca!
Que nadie más pueda mirarla
Que no puedan descubrirla.
¡Les arrancaría los ojos a todos!
Pero como eso no es posible, prefiero tenerla cerca.
Controlarla.
Es triste reconocerlo, pero a través de ELLA
pareciera que las oportunidades también me eligen a mí.
De rebote.
Pero me eligen.
De todos modos, la vida da sorpresas.
Ni la mala ni la buena suerte duran
para siempre.
Si yo fuera EL… si yo fuera EL… después de tantos meses…
ya habría elegido.
Estaría entusiasmado ante la perspectiva.
Inquieto, ilusionado.
¿Probaría en un espacio nuevo? No, no es necesario.
La clave es conocer bien el escenario, como si fuera la propia casa.
Entradas. Salidas. Escaleras. Pasillos. Interruptores de luz. Horarios.
Hay que aprovechar los días de semana.
Hay más actividad.
Ayuda a perderse en la multitud.
Ser uno más.
No llamar la atención.
Claro que siempre hay una excepción.
EL sí quiere llamar mi atención.
La necesita.
Y yo necesito que EL sepa que no está solo.
Nos enviamos señales.
Va dejando migas tras de sí.
Sabe que lo voy a ayudar a encontrar el camino a casa.
De todos modos los dos sabemos cuando la cacería va a comenzar.
Se huele. En el aire.
Se siente. En la sangre.
En el estómago.
Un agujero vibrando en el estómago.
Mi cerebro comienza a funcionar de otra manera.
Irrumpen imágenes.
A veces hasta distingo el lugar.
Interfiere en mi vida.
Se anuncia.
Esta ahí, parado, esperando, en la puerta.
La veo…
ELLA SE DETIENE FRENTE A EL.
EL BAJA LENTEMENTE SU BRAZO.
ELLA FINALMENTE LEE LO QUE ESTA ESCRITO EN EL YESO. SONRIE, SIN LEVANTAR LA VISTA.
EL PERMANECE INMOVIL. SU RESPIRACION COMIENZA A AGITARSE.
Lo veo… Lo veo…
Cada vez me acerco más.
Se acerca más.
Ya puedo distinguir su olor.
A animal cebado.
Se confunde tanto con el mío que me enferma.
Sé todo lo que va a hacer pero no puedo evitarlo.
Por más que quiera no puedo, no quiero evitarlo.
El juego terminaría
para siempre.
No quiero nada que me acerque al dolor.
Necesito confiar.
¡Qué bello es!
Ojalá esta vez la belleza permanezca para siempre.
En mi búsqueda… siempre espero encontrar una mujer
que me hable de su vida, con satisfacción.
Que me relate historias con la mirada brillante… la voz contundente.
Que me diga que todo lo volvería a hacer del mismo modo.
Sin arrepentirse de nada.
Que no conoce la culpa ni el remordimiento.
Y quiero que lo diga mirándome a los ojos.
Como si estuviera experimentando el último minuto de su vida.
Pero no.
Lo intento una y otra vez y sólo encuentro animalitos asustados.
Al final nadie esta conforme con su suerte.
ELLA LEVANTA LA VISTA. SONRIE.
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