domingo, 11 de septiembre de 2011

Luna Oscura

Ojalá pudiera vivir sin comida. Ojalá pudiera prescindir de ella. 

Ojalá pudiera ir a una reunión sin temor a lo que servirán, ojalá pudiera sentarme a la mesa sin sufrir por lo que sin duda comeré, ojalá el aire y el agua fueran suficientes para mantener mi cuerpo funcionando. Y digo mi cuerpo porque lo que es mi cerebro, hace tiempo que dejó de funcionar como un cerebro normal. Digo, ¿acaso los seres humanos no tenemos un instinto innato de supervivencia? En mí, ese instinto desapareció bajo toneladas de vómito.

Un alcohólico puede evitar las reuniones sociales donde se beba, un drogadicto tal vez le basta con evitar ciertas compañías, un jugador sólo debe dejar de mirar las luces de los casinos y los naipes, una adicta a las compras puede sofrenarse reduciendo su presupuesto o poniéndolo en manos de alguien más... Alguien con un trastorno alimentario, ¿cómo se defiende, si aquello que le permite vivir también constituye su muerte? ¡Cómo defenderse, si la comida está en todas partes y no hay condena social que la enfrente!

LO QUE ME NUTRE ME DESTRUYE, LO QUE ME NUTRE ME DESTRUYE, LO QUE ME NUTRE ME DESTRUYE..

No hay comentarios:

Publicar un comentario