martes, 11 de febrero de 2014

Javier

El sigue en mi cabeza. Lo persigo, lo busco, me escondo, Me siento necesitada: de su voz, de sus palabras silenciosas, de sus miradas. De mis inventos. De eso vivo: del timbre que le atribuyo a la voz de el, de la personalidad que le compré, de un futuro ideal juntos, donde no existiera la diferencia de edad. En mi cabeza podemos ser felices y no entiendo por qué no se concreta mi sueño. La falta de el y mi depresión son mejores amigos.

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