"La pasión hace que uno deje de comer, de dormir, de trabajar, de estar en paz. Mucha gente se asusta porque, cuando aparece, derrumba todas las cosas viejas que encuentra. Nadie quiere desorganizar su mundo. Por eso, mucha gente consigue contratar esta "amenaza" y es capaz de mantener en pie una casa o una esructura que ya está podrida. Son los inenieros de las cosas, hechos, casos y vivencias superadas.
Otra gente piensa exactamente lo contrario; se entrega sin pensar, esperando encontrar en la pasión, las soluciones para todos sus problemas. Descarga sobre la otra persona toda la responsabilidad por su felicidad y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado acabo destruyéndolo todo.
Aparte de la pasión, o entregarse a ella ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva? No lo sé... "
Otra gente piensa exactamente lo contrario; se entrega sin pensar, esperando encontrar en la pasión, las soluciones para todos sus problemas. Descarga sobre la otra persona toda la responsabilidad por su felicidad y toda la culpa por su posible infelicidad. Está siempre eufórica porque algo maravilloso sucedió, o deprimida porque algo inesperado acabo destruyéndolo todo.
Aparte de la pasión, o entregarse a ella ¿cuál de las dos actitudes es la menos destructiva? No lo sé... "
"Y entonces, los cuerpos aprenden a hablar el lenguaje del alma, eso se llama sexo,eso es lo que puedo darle al hombre que me ha devuelto el alma, aunque el desconozca totalmente su importancia en mi vida... "
"Cuando no tuve nada que perder lo recibi todo. Cuando dejé de ser quien era, me encontre a mí misma.
Cuando conocí la humillación y la sumisión total, fuí libre. No se si estoy enferma, si todo aquello fue un sueño, o si sucede sólo una vez. Sé que puedo vivir sin eso, pero me gustaría hacerlo de nuevo, repetir la experiencia, ir mas lejos de lo que he ido.
Estaba asustada por el dolor, pero no era tan fuerte como la humillación; era solo un pretexto. en el momento en el que tuve el primer orgasmo en muchos meses, a pesar de los muchos hombres y de las muchas uy diferentes cosas que han hecho con mi cuerpo, me sentí -¿ será eso posible? - más cerca de Dios. Recordé lo que él dijo respecto a la Peste Negra, sobre el momento en el que los flagelantes, al ofrecer su dolor por la salvación de la humanidad, encontraban en ella el placer. Yo no quería salvar a la humanidad, ni a él, ni a mí misma; simplemente estaba allí.
Paulo Cohelo... Once Minutos
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